en rededor del fuego danzábamos
con la montaña hasta el amanecer,
purificando las heridas,
reconstruyendo nuestros corazones,
abrazando el libre espíritu del verso.
Mitad hombre, mitad jaguar,
bajo el poema incendiado,
salimos a defender la vida.
Planeta Tierra. San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.